martes, 20 de octubre de 2009

B/N

Allí estaba ella, en el centro de la pista, la namberuan, la que acaparaba todas las miradas, y no siempre de admiración. Durante todos estos años había aprendido perfectamente a subirse la falda y a bajarse el escote mientras bailaba y se contorneaba de forma sensual, sin que esa especie de ritual obsceno sumara ni una pizca de vulgaridad a las reuniones de buitres nocturnos a las que acudía con cada vez más asiduidad. Le importaba un bledo lo que pensaran de ella, si iba guapa o fea, si vestía o no a la moda o si las patas de gallo comenzaban a asomarse de forma poco decorosa al balcón de sus ojos tristes. O quizás esto último sí que le importaba un poco porque, sin querer, cada vez que veía en la tele anuncios de mujeres de rostro aterciopelado una mueca desdibujaba su cara y convertía su sonrisa es una especie mohín descarnado. Pero Juana había decidido no sufrir por nada. Ya no. Ya no tocaba. Lo malo había pasado y la época de llorar hasta quedarse seca la había dejado descansando para siempre debajo de la almohada.
Juana era todo o nada. Un matiz en blanco y negro. La margarita del sí y el no en un parque sin columpios.

lunes, 19 de octubre de 2009

agujeros negros

El paraíso está lleno de barro. A veces.

domingo, 11 de octubre de 2009

. y final

He vuelto. Ahí donde no pasa el tiempo y los mordiscos ya casi ni se sienten. He vuelto. Quizás te encuentre en la próxima esquina, allí donde olí tus pasos. Como un perro. He vuelto, pero he decidido no quedarme.