Harta del consumo rápido de cuerpos y sentimientos. Harta de poner fecha de caducidad a la piel, a los poros y al alma.
Tengo dos yogures en la nevera. También caducados. A la basura. A la basura con todo.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta leerte, aunque a veces no te entienda o crea que te sobren palabras.
ResponderEliminarTe sigo.